Texto extraído de mi facebook personal a día 3 de Abril de 2012
Posteé lo siguiente:
"Se puede decir que en realidad sólo tienes acceso a dos estados: "el de sentirte mejor y el de sentirte peor". Si tuvieras que tomar la determinación de encontrar el pensamiento que te ayude a sentirte mejor desde donde quiera que te encuentres y en lo que quiera que te estés concentrando, desarrollarías una relación duradera con tu Ser Interior y con todo lo que deseas, y siempre serías feliz en tu vida".
PREGUNTA:
- "Entonces... Pase lo que pase
alrededor... ¿Debemos ser ciegos ante lo que no queremos que sea y
convertir la ceguera en la visión absoluta de lo que de verdad
queremos..? ¿Lo he entendido bien?".
RESPUESTA:
Ante cualquier estímulo exterior tienes 2 opciones, elegir reaccionar o elegir responder.Parece que con la primera elección no hay muchas posibilidades de mejora. Esa es la actitud de la queja y la víctima, de la ignorancia y la impotencia, de no ver más allá, de sentirnos incapaces, de culpar y culpabilizar a todo lo que hay alrededor nuestro porque hay un desfase entre la circunstancia ideal y la real. Es como pretender que el mundo sea disneyland.
Ante la segunda elección hay más opciones, ya que pones en valor tu gran potencial y cómo encaras lo que te pasa. Aquí, nos responsabilizamos de nosotros mismos. Nos encargamos de nuestro malestar y entendemos que el mundo hay que andarlo con zapatos adecuados cada vez, en vez de pretender que todo lo exterior se adapte a ese mundo de disneyland.
La ceguera tiene más pinta de ser de la primera elección.
No se trata de ser ciegos, bajo mi punto de vista, sino en encontrar el aprendizaje en el estímulo. En aprender a emogestionarnos (gestionarnos emocionalmente) y en ser capaces de ver más allá. Eso implica un gran grado de consciencia de uno mismo, de darse cuenta, aceptar y soltar. Y esto qué te digo, ¿qué significa?
Coge un bolígrafo y aprieta fuerte.... ¿qué sientes? ¿te duele?.. ¿hay tensión?.. ¿cómo está tu mano? ¿te estás clavando las uñas tal vez en la piel?...
Abre la mano con la palma hacia arriba de manera que no se te caiga el boli... ¿qué sientes ahora?
Bien...
Ahora pon la mano hacia abajo.. ¿qué pasó?
Esto es darse cuenta de la carga y tensión, del alivio que supone, de aceptar que he sido yo quién mantenía la mano así y quién ha decidido no seguir con la tensión. Y es soltar... darse cuenta, aceptar, soltar... Así de sencillo.
A veces en ese "aceptar" hay resistencias, al darnos cuenta que hemos mantenido una actitud que no nos beneficiaba...
Perdonarse, permitirse, aceptar.. para soltar.




